Tras el Covid, el número de mujeres con discapacidad paradas descendió sólo un 2,98% frente al 7,89% de ellos./ En la Comunidad, los datos son peores que en el resto de España

La indiscutible potencia de Madrid como generadora de empleo esconde una alarma: la situación laboral de las personas con discapacidad. Y aún es más grave para las mujeres, que se enfrentan a una doble discriminación. En su caso, la grieta se acentúa: mientras el número de desempleados con discapacidad descendió un 7,89% respecto a 2020, en el caso de las mujeres la reducción es aun más testimonial, del 2,98%. En la región, se contabilizan más paradas (8.042) que parados con discapacidad (6.925) y ellas firman menos de la mitad de los contratos, el 44%.

La última Encuesta de Población Activa (EPA) sitúa a la Comunidad entre las tres con el mayor incremento del empleo durante el segundo trimestre: con 61.200 personas más ocupadas, sólo es superada por Islas Baleares (80.200 más) y Cataluña (63.800). Pero un reciente informe de UGT Madrid evidencia que la inclusión laboral es la asignatura suspensa en la región. Mientras que la tasa de actividad de las personas sin discapacidad alcanza el 79,63%, la de los trabajadores con discapacidad es del 39,34%. Queda en evidencia que para este segmento de la población alcanzar su contratación es bastante más costoso, además de que, como subraya el sindicato, históricamente han acusado una mayor temporalidad en sus condiciones laborales.

Es más, la pandemia aún lastra sus posibilidades de colocación, a unos niveles peores incluso que los de los años previos a la explosión del Covid. Sus altas en la seguridad social subieron desde 2016 (14,8%) a 2018 (16%), pero han caído los dos últimos años hasta el 12,2%. Es decir, la pandemia se ha cebado especialmente con las personas con diversidad funcional a la hora de encontrar trabajo. Un panorama que se confirma al comparar las cifras con las del Estado español.

Mientras que su desempleo descendió un 12,55% en España tras el Covid, en la Comunidad madrileña apenas se redujo un 5,31%. Así, los datos de 2021 del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y los del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2020 revelan una tesitura más desfavorable para quienes habitan en la región en comparación con la del resto de habitantes del país. En la Comunidad, no suponen más del 1,36% de las personas afiliadas, mientras que entre los parados suman el 4,09%, otra muestra del desequilibrio en el acceso al empleo.

MENOS TEMPORALIDAD

No obstante, frente a las cifras de 2020, se registró una afiliación de 45.192 personas con alguna discapacidad, es decir, un 5,14% más, siendo especialmente destacada en el sector servicios, donde firman hasta el 90,31% de los 32.781 contratos. Frente a los testimoniales 3,28% en la industria, el 3,18% en la construcción y el 1,16% en la agricultura. Pero, a pesar de este crecimiento, el ritmo de Madrid es sustancialmente más lento que el del conjunto de España. Si la recuperación de los puestos de trabajo fue generalizada, no sucedió lo mismo para estas personas con diversidad funcional. Deja en evidencia la brecha laboral que emerge frente a quienes lidian con estas dificultades en su vida diaria.

Aunque se advierte una buena noticia, como recalca UGT Madrid, en el tipo de las contrataciones en la Comunidad desde el mes de febrero. Tras la reforma laboral, han aumentado tanto los contratos indefinidos firmadospor las personas con diversidad funcional como la conversión de los temporales en indefinidos. Pese a ello, el sindicato insta al «fomento de las contrataciones a través de los Centros Especiales de Empleo» y la implantación, de manera prioritaria, de «medidas activas que favorezcan» la incorporación en los centros de trabajo ordinarios, que, recalcan, deben «cumplir la cuota de reserva del 2% a favor de trabajadoras y trabajadores con discapacidad».

FUENTE: EL MUNDO