• Kristalina Georgieva, su directora gerente, reclama medidas de contención presupuestaria a las economías avanzadas

La economía internacional debe hacer frente a los retos derivados de la rápida irrupción de la inteligencia artificial (IA), una crisis energética que se está prolongando y la conjunción de unos niveles récord de deuda pública con unos costes de financiación que han alcanzado máximos no vistos en varias décadas. La advertencia, realizada por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, incluye un mensaje directo a la clase política de los distintos países: “Nos esperan decisiones políticas extremadamente difíciles”.

Georgieva ha incidido en que la escalada de los precios energéticos y el avance de la IA están zarandeando la economía internacional en dos direcciones opuestas: de un lado, el impacto negativo de unos precios de los combustibles más elevados de lo deseado y, de otro, una demanda al alza gracias a los avances tecnológicos.

“Se la admire, se la deteste o se la tema, la IA ya está aquí y se está convirtiendo rápidamente en un factor clave de la posición relativa de los países en la economía mundial”, ha señalado Georgieva en Singapur, en la antesala de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial que se celebrarán la próxima semana en Bangkok. Un factor que está sirviendo de catalizador para la economía de un puñado de países como Estados Unidos, China e India, pero que, reconoce, está dejando al margen al resto, elevando el riesgo de que se amplíen las desigualdades económicas en el mundo.

La elevada necesidad energética que requiere el despegue de la IA colisiona con una escalada de los precios energéticos derivada de la conjunción de la guerra en Ucrania y del conflicto en Oriente Próximo, que ha llevado al petróleo por encima de los 100 dólares por barril y al diésel a alcanzar máximos históricos en las gasolineras. Aunque el choque energético ha sido “contenido”, según ha apuntado, la responsable del FMI ha recordado que la llegada del invierno en el hemisferio norte podría intensificar “las presiones sobre los precios”. De esta forma, el FMI estima que los precios de los carburantes se mantengan elevados al menos hasta 2027.

Ese aumento de los costes energéticos ha activado una tormenta perfecta que ha provocado un alza de la inflación, el repunte de los tipos de interés y el encarecimiento del coste financiero de las economías. Todo ello se refleja en un castigo a la deuda soberana que ha llevado al bono de Estados Unidos a su nivel más alto desde 2007, mientras que el japonés registra rentabilidades no vistas desde 1996.

En el caso de la zona euro, advierte, “la situación es más complicada, ya que las primas frente al bono alemán continúan ampliándose, no solo en Francia e Italia, sino también en Irlanda, Portugal y otros países que lograron reducir la deuda y el déficit tras la crisis de la eurozona”. Por lo pronto, la situación de la prima de riesgo francesa, que ha llegado a rozar los 150 puntos básicos, se ha colado con fuerza en la campaña de las elecciones presidenciales del próximo año. La candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, ha solicitado al BCE intervenir para rebajar los costes de financiación. Una petición que ha sido rechazada por el gobernador del Banco de Francia y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Emmanuel Moulin: “El BCE no está para resolver los problemas presupuestarios de los países; está para combatir la inflación y mantenerla en torno al 2%”, ha aseverado.

El aumento del coste de financiación, añade Georgieva, se produce en un momento en el que “la deuda pública mundial se encuentra cerca de los niveles más altos desde la Segunda Guerra Mundial y va camino de superar pronto el 100% del PIB”. Una situación que le lleva a reclamar medidas de consolidación presupuestaria a las economías avanzadas y a impulsar reformas estructurales. Georgieva ha recordado además que “los responsables políticos disfrutaron de una situación relativamente cómoda durante los últimos 17 años porque, durante todo ese tiempo, los tipos de interés se mantuvieron por debajo de las tasas de crecimiento económico”.

Con información de Cinco días

Fotografía: El economista