- La industria automotriz de México atraviesa una revolución impulsada por China. Entre enero y agosto de 2026, los vehículos de manufactura china acapararon el 22.8% de las ventas nacionales.
Hoy, uno de cada cuatro autos nuevos que circulan proviene del gigante asiático. Este boom choca frontalmente con los reclamos de Estados Unidos, en medio de la revisión comercial.
Las firmas chinas captan el 11.4% del mercado interno, lideradas por BYD (45 mil 296 unidades), MG Motor (36 mil 019) y Geely, que creció 200.6% con 31 mil 606 vehículos.
Además, el músculo industrial chino maquila para marcas occidentales: General Motors importó 92 mil 522 unidades de China (71% de sus autos extranjeros) y Ford trajo 12 mil 156 (64%).
Hoy, autos chinos como el Chevrolet Aveo y la RAM 1200 ya figuran en la lista del top 10 de más vendidos.
Los análisis de mercado coinciden en que el talón de Aquiles de este avance es la infraestructura de soporte.
Mientras los autos atraen por su precio y tecnología, el consumidor mexicano y las aseguradoras reportan problemas como la falta de inventario en refacciones, la incertidumbre en el valor de reventa y la dificultad de algunas marcas para estructurar una red de servicio técnico que crezca al mismo ritmo que sus ventas.
DOMINIO ORIENTAL
El mercado automotriz en México está dominado actualmente por la suma de Japón, China y Corea del Sur, quienes en conjunto controlan casi el 62% de las ventas nacionales, demostrando un giro definitivo del consumidor hacia la oferta asiática.
En contraste, Washington encendió las alarmas. Un reporte de la Casa Blanca acusa a cuarenta países, entre ellos México y Canadá, de ser puntos de reenvío para eludir aranceles estadounidenses a mercancías chinas, disfrazando su origen con montajes finales.
Argumentaron que China reenvía productos a través de otras naciones para cambiar etiquetas o hacer un ensamblaje limitado, ocultando su origen.
Peter Navarro, asesor de Donald Trump, tildó esto de «estafa» que destruye el trabajo estadounidense, y advirtió que impondrán aranceles aduaneros para proteger aún más sus fronteras.
En medio de la tensión, México y EU concluyeron en la tercera ronda de revisión comercial con el negociador estadounidense, Jamieson Greer, que se debe robustecer la manufactura norteamericana y evitar el «aprovechamiento indebido» por países externos.
Actualmente, México camina por una delgada y frágil línea diplomática: calmar los reclamos de la Casa Blanca y lidiar simultáneamente con el imbatible motor asiático.
Con información de 24 horas

