Varios de los principales fabricantes de automóviles de China están acelerando su desembarco en Canadá. El objetivo de esta estrategia va mucho más allá de las ventas potenciales en el mercado canadiense—el cual es limitado y no garantiza ganancias inmediatas—; en realidad, las firmas buscan prepararse y posicionarse de manera estratégica para el día en que las puertas del mercado de Estados Unidos vuelvan a abrirse.

Esta ofensiva comercial comenzó a tomar forma después de que el gobierno canadiense flexibilizará las condiciones para la importación limitada de vehículos eléctricos fabricados en China. Apenas dos semanas después del anuncio, la automotriz Chery inició reuniones con distribuidores locales para explorar su llegada al país. A ella se suman gigantes como BYD, el mayor productor mundial de vehículos eléctricos, que ya trabaja en la apertura de seis concesionarios y en la homologación regulatoria de dos modelos de pasajeros. Asimismo, Lotus (controlada por Geely) planea una red similar de distribuidores, mientras que Changan avanza en su propia estrategia de entrada.

El verdadero valor de esta expansión no radica en el volumen de ventas directas. El gobierno de Canadá permitirá importar apenas 49,000 vehículos al año con aranceles preferenciales, cifra que crecerá gradualmente hasta las 70,000 unidades en un plazo de cinco años, dentro de un mercado total de apenas 1.9 millones de unidades anuales.

En cambio, el territorio canadiense funciona como un laboratorio ideal para las marcas asiáticas. Los hábitos de consumo de los clientes, las estrictas regulaciones de seguridad, las exigencias de calidad y la estructura comercial de Canadá son prácticamente idénticas a las de Estados Unidos. Operar en este entorno les permite aprender a competir bajo las reglas del mercado más importante y lucrativo del continente americano.

El rápido avance chino ha encendido las alarmas entre los fabricantes tradicionales estadounidenses. En pocos años, China pasó de ser un importador relevante a convertirse en el mayor exportador de automóviles del mundo, superando a potencias de la industria como Alemania, Japón, Corea del Sur, México y el propio Estados Unidos, gracias a agresivas inversiones en electrificación, tecnología y capacidad industrial. Aunque los elevados aranceles vigentes y las restricciones de Washington mantienen a raya a estas marcas por ahora, la expansión en Canadá demuestra que los fabricantes chinos ya están listos para cruzar la frontera en cuanto surja la primera oportunidad.