• La industria de dispositivos médicos busca que México fortalezca el consumo interno, acelere regulaciones y avance hacia investigación y desarrollo tecnológico propio.

La industria mexicana de dispositivos médicos quiere dejar de ser vista únicamente como una plataforma manufacturera. En medio de la política industrial impulsada por el gobierno federal para fortalecer cadenas productivas nacionales, el sector comienza a empujar una agenda similar a la que ya han seguido industrias como el calzado, el textil o el acero: privilegiar el consumo de productos fabricados en México frente a las importaciones.

La apuesta ocurre en un momento en que el país busca reposicionarse dentro de las cadenas de valor de América del Norte, aprovechando el fenómeno de relocalización de empresas y la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Para la industria, el objetivo no solo es producir más, sino desarrollar tecnología propia y ampliar el mercado interno.

El gobierno federal ya dio señales de respaldo a esa estrategia. “Tenemos que fomentar el uso de nuestros dispositivos médicos en el país”, dijo Javier Dávila, director general de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Economía, quien destacó el trabajo conjunto entre la dependencia y la iniciativa privada para impulsar al sector.

La industria de dispositivos médicos mantiene actualmente una participación de 12% en la economía nacional y busca consolidarse como un polo de desarrollo tecnológico. El siguiente paso, coinciden empresarios y autoridades, es elevar las inversiones y fortalecer las capacidades de innovación local.

Consumir lo «hecho en México»

Durante el foro Medical Devices Innovation Summit, los participantes coincidieron en que México ya logró posicionarse como una potencia manufacturera, pero enfrenta el desafío de migrar hacia actividades de mayor valor agregado.

“El lugar que ocupa el sector ya es estratégico y es considerado un motor de alta tecnología, pero es hora de pasar de lo hecho en México a lo pensado en México”, dijo Jorge Reyes, titular del Comité de Políticas Públicas de la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID).

La declaración refleja una preocupación creciente dentro de la industria: aunque México se consolidó como uno de los principales exportadores globales de dispositivos médicos, gran parte de la innovación, la investigación clínica y el desarrollo tecnológico todavía se realizan fuera del país.

En ese contexto, el sector busca replicar parcialmente estrategias que otras industrias han impulsado en años recientes, enfocadas en fortalecer el contenido nacional y reducir la dependencia de productos importados, especialmente en áreas consideradas estratégicas.

Uno de los principales obstáculos señalados por las empresas son los tiempos regulatorios. De acuerdo con participantes del foro, las autorizaciones para el uso de nuevas tecnologías médicas ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios pueden tardar alrededor de dos años.

Para la industria, esos retrasos limitan la llegada de nuevas tecnologías al sistema de salud y afectan la competitividad del país frente a otros mercados que han agilizado sus procesos regulatorios para atraer inversiones.

Reyes señaló que el fortalecimiento del sector requiere no solo acelerar trámites, sino también incentivar la inversión y elevar el gasto público en salud. “Somos el primer proveedor de Estados Unidos y el sexto a nivel mundial. Exportamos, pero no compramos”, dijo.

La frase resume una de las principales paradojas de la industria, ya que México ocupa una posición relevante en las exportaciones globales de dispositivos médicos, pero el consumo interno de tecnología desarrollada y manufacturada localmente sigue siendo limitado.

Las cifras reflejan también el rezago del mercado nacional. Mientras en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos el promedio es de 51 dispositivos médicos disponibles por cada millón de habitantes, en México la cifra se reduce a apenas 10 dispositivos por cada millón de habitantes.

Con información de Expansión