• Disminuir ocho horas a la semana implica una caída directa en los tiempos de producción: Arturo Méndez

La implementación de la reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales representa un riesgo para la estabilidad de las pequeñas y medianas empresas (pymes), advirtió Arturo Méndez Preciado, asesor empresarial. 

Según el especialista, el proyecto se ha planteado de forma inversa, priorizando el descanso sobre la capacidad técnica y productiva.

Méndez Preciado señaló que reducir ocho horas de labor a la semana implica una caída directa en el tiempo de producción que no ha sido compensada con mejoras tecnológicas o capacitación previa.

“Esto se implementó a la inversa. Primero se debió fomentar la productividad y cuando hubiera una producción interesante, entonces reducir la jornada o bien, adquirir tecnología y capacitar al personal”, explicó.

La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales será gradual a partir del 2027, iniciando con 46 horas y dos horas menos cada año para llegar a las 40 horas en 2030. 

Durante su participación como invitado del Grupo 21, Méndez Preciado destacó que el reto principal será lograr que el empleado produzca lo mismo, o más, en menos tiempo.

Recalcó que el costo de la transición no será absorbido por el estado ni por el trabajador, sino exclusivamente por el sector empresarial.

El análisis del especialista sugiere dos escenarios probables para las empresas ante el incremento de esos costos operativos. El primero es la absorción del gasto, algo que reduciría las utilidades; el segundo y más probable en grandes corporativos, es el traslado de ese costo al consumidor final, explicó.

Las empresas grandes van a repercutir el incremento en el precio de sus productos. El riesgo real está en las pequeñas y medianas empresas que no podrán soportarlo podrían desplazarse hacia la informalidad advirtió Méndez Preciado.

Finalmente, recordó que la Secretaría del Trabajo mantiene una vigilancia estricta sobre reformas vigentes como las vacaciones dignas, y prevé que la presión fiscalizadora aumentará con la nueva jornada laboral. 

“Las inspecciones son el pan de cada día. Cuando entre en vigor lo de las 40 horas, la revisión será mayor, acompañada de castigos y multas que pueden llegar a ser millonarias”, concluyó.

Con información de El sol de Tijuana