“Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”

El Slogan de la ONU en el marco del Día Internacional de la Mujer 2026, a celebrarse el próximo 8 de marzo, hace un llamado urgente a la acción para derribar las barreras estructurales que impiden la igualdad: leyes discriminatorias, protecciones legales débiles, normas sociales nocivas, que erosionan los derechos de las mujeres y las niñas.

Ser mujer y mantener claridad mental, sigue siendo un gran desafío en los entornos donde vivimos, trabajamos y nos relacionamos; este artículo es un llamado urgente y necesario para cultivar espacios de bienestar para la mujer; especialmente en países como México, donde la desigualdad legal, la violencia y la impunidad siguen marcando la vida cotidiana de las mujeres. 

Cada día se registran en promedio 10 feminicidios, 7 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida (INEGI). Por otro lado, la ENDIREH (Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares) reporta que 70% de las mujeres de 15 años y más, ha experimentado al menos un tipo de violencia en sus hogares, sea emocional, física, sexual, económica o patrimonial. En el ámbito económico, las mujeres realizan 2.6 veces más trabajo no remunerado que los hombres y el 75% del trabajo doméstico recae sobre ellas, lo que incrementa la carga mental y limita su autonomía.

En 2025 el INEGI reportó que las mujeres enfrentan mayores niveles de ansiedad, depresión y preocupación que los hombres; en definitiva, el contexto que rodea a la mujer trae como consecuencia una afectación en su claridad mental.

Aquí toma importancia el propósito del artículo: la claridad mental es la base para sobrevivir emocionalmente, tomar decisiones libres, reconocer injusticias y para actuar con intención en entornos donde muchas veces se busca silenciar, confundir o desgastar a las mujeres

“Sin claridad mental ninguna mujer puede ejercer plenamente los derechos que le corresponden”

Y aunque el contexto es adverso y desafiante, existen prácticas respaldadas por la espiritualidad, la psicología y la neurociencia, que pueden ayudar a la mujer a recuperar su centro en medio del caos y de una cultura con mensajes e ideologías que denigran su dignidad, colocándola en pleno siglo XXI, como objeto sexual y un ser descartable. 

No son soluciones mágicas, son pequeñas acciones que devuelven presencia, calma y dirección: 

  • Atención Plena: Unos minutos de respiración consciente ayudan a recuperar el enfoque. 
  • Gestión emocional: Nombrar lo que sentimos, reduce la intensidad y mejora la toma de decisiones.
  • Propósito: Recordar qué es lo más importante, orienta la acción y da dirección interna. 
  • Descanso y recuperación.
  • Priorizar: Elegir lo esencial y soltar lo que no suma.

“Que este 8M nos encuentre más despiertas, más presentes y fieles a nosotras mismas. Porque una mujer con claridad mental ejerce su derecho: se protege, se fortalece, se reconoce y se convierte en agente de cambio para SÍ MISMA Y PARA LAS DEMÁS” 

#PorYParaTodas

 

Directora de ConTacto Más Humano, ejecutiva de RRRHH en diferentes giros industriales por más de 20 años. Coautora del libro colaborativo “Impulsa el Talento Humano: Por una cultura Organizacional Sostenible”, Conferencista, Columnista, Coach Certificado, Entrenador Máster, Instructor certificado por Conocer, Docente en diversos Diplomados. Asesor en diseño de estrategias de sustentabilidad del talento, desarrollo de la mujer, diversidad e Inclusión, engagement y responsabilidad social. Expresidente ERIBAC y miembro del consejo consultivo.