• En los últimos 10 años el número ha crecido; la marihuana o el ‘cristal’ son las sustancias de uso más comunes, mencionó José Luis Contreras

Tijuana, B.C.- Rubén tiene 42 años y labora en una de las 605 maquiladoras de Tijuana, donde asegura que el consumo de drogas como la metanfetamina, conocida popularmente como “cristal”, es común.

El inicio de su consumo se remonta a una reunión con compañeros de trabajo cuando tenía 24 años de edad, y desde entonces, lo hace a diario.

Argumenta que la sustancia le ayuda a mantener la concentración y combatir la fatiga durante sus jornadas laborales.

Es porque yo quiero, aunque pienso que me ayuda a concentrarme más en lo que hago, me enfoco más en mi trabajo y me activa, me quita la flojeraaseguró Rubén.

En Baja California no hay una estadística oficial de trabajadores que consumen drogas en las maquiladoras, dijo hace más de un año el presidente de la Asociación de la Industria Maquiladora de Otay (AIMO), José Luis Contreras Valenzuela, aunque sí tienen un termómetro.

“Los últimos 10 años el número ha crecido de manera exponencial. La marihuana o el ‘cristal’ son las sustancias de uso más comunes, por cada 10 pruebas de control antidopaje una resulta positiva, y en la actualidad son en promedio cinco, principalmente entre los solicitantes de empleo más jóvenes”, dijo entonces a la prensa.

Ese panorama no ha cambiado mucho, dijo recientemente el mismo Contreras Valenzuela, que como otros representantes de la industria afirma que hay programas de apoyo, aunque consumidores como Rubén no coinciden en eso.

Rubén (nombre ficticio para cuidar su identidad por temor a la discriminación), relató que no sabía que en entrevistas de trabajo podían realizarle un antidoping.

“Nunca me han despedido por razón de mi consumo, pero cuando inhalé por primera vez ‘cristal’ dí positivo y no me dieron el trabajo, prácticamente porque no sabía que en la primera entrevista me iban a hacer antidoping”, afirmó.

DROGAS Y TRABAJO

Evelyn Campa, especialista en Psicología del Trabajo y asesora corporativa con experiencia directa en la industria maquiladora, señaló que el uso de drogas es más común en sectores como el transporte, la construcción y las maquiladoras.

“Hay empresas que tienen una jornada por encima del promedio, estos trabajadores tienen poco tiempo libre y tienden a caer en el consumo”, indicó.

Por su parte, el representante de la AIMO consideró que definitivamente es un problema serio, pero no generalizado.  

El aumento en el consumo de sustancias entre los jóvenes es alarmante y tiene un impacto significativo en la actividad industrial, especialmente en las contratacionesaseguró.

Esta situación ha llevado a que los exámenes antidopaje, antes esporádicos, se realicen de manera aleatoria o al menos cada seis meses como parte de los protocolos internos de las empresas, indicó Evelin Campa.

Diana Reyes Herrera, presidenta de la Asociación de Recursos Humanos de la Industria en Tijuana A.C (Arhitac), mencionó que han capacitado equipos de recursos humanos y salud para dar seguimiento a trabajadores que dan positivo en esas pruebas.

Incluso señaló que tienen una alianza con la asociación Alcohólicos Anónimos (AA), para canalizar a trabajadores que necesitan tratamiento para esta enfermedad en particular.

Algo parecido a lo que según José Luis Contreras Valenzuela hace la industria mediante un convenio con el Hospital de Salud Mental.

“Se canalizan todos los problemas de salud: consumo de estupefacientes y cualquier tema que tenga que ver con la conducta de los colaboradores”, explicó.

Pero llamó a las autoridades a que asuman mayor responsabilidad en el tema porque tiene muchas otras implicaciones.

“El gobierno debería tomar un poco más de responsabilidad y ver que la descomposición social está derivando en desintegración familiar”, afirmó.

CONSUMO, DERECHOS Y LEY

La Ley Federal del Trabajo (LFT), sí considera la aplicación de exámenes médicos y de seguridad, como pruebas toxicológicas, cuando así lo establece el reglamento interior de los centros de trabajo, el contrato laboral y la normativa vigente, especialmente en trabajos de riesgo.

Sin embargo, la legislación también advierte que estas pruebas deben garantizar la confidencialidad y dignidad del personal, además de no ser discriminatorias.

Jorge Álvaro Ochoa Orduño, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Baja California (CEDHBC), enfatizó que, aunque las pruebas son legales, deben priorizar el trato digno, el consentimiento del trabajador y la confidencialidad de los resultados. 

Que haya criterios claros, transparentes y una justificación por la naturaleza de la actividad que desempeña la persona empleadasubrayó.

Añadió que caso de que una persona considere que fue discriminada, que no recibió un trato digno o que fue estigmatizada durante un antidoping puede acudir ante la CEDHBC.

Allí recibirá orientación sobre sus derechos y acompañamiento ante la Secretaría del Trabajo, autoridad facultada para intervenir ante las empresas en estos casos.

Esto quiere decir que cualquier trabajador tiene derecho a ser defendido, pero eso no significa que necesariamente pueda conservar su empleo. 

Daniel Avitia Beltrán, presidente del Colegio de Abogados Tijuana (CAT) A.C., aclaró que la ley sí prohíbe a los trabajadores presentarse bajo la influencia de drogas o narcóticos.

“Contempla la rescisión de contrato si existen sospechas fundadas de consumo de estupefacientes que alteren el orden o generen conductas agresivas. El empleador debe reunir evidencias sin exponer al trabajador y evaluar la situación para garantizar la seguridad de los compañeros”, explicó. 

Ruben considera que el riesgo de accidentes existe sin importar si hay consumo de drogas, sobre todo en áreas de alto riesgo por el manejo de maquinaria pesada, como es su caso.

“Nunca he tenido o provocado un accidente, no creo que el consumo influya porque al menos en lo que llevo trabajando en la industria los accidentes han sido provocados por compañeros que no consumen y es por estar distraídos o jugando entre ellos”, afirma.

Rubén tampoco percibe problemas severos a raíz de su consumo de drogas y considera la rehabilitación solo para complacer a su familia.

“Los únicos problemas que he tenido a raíz de esto son problemas con mi mamá, mi pareja y mis hermanos porque no aceptan este tipo de cosas, pero creo que tengo una vida normal como la mayoría”, señala. 

¿REHABILITACIÓN O CASTIGO?

Anel Iovana Sánchez, psicóloga clínica en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), del Hospital Centro Médico La Raza, indicó que en México el consumo de sustancias psicoactivas y los trastornos que derivan han agravado la salud mental pública.

La seriedad de este caso incrementa la necesidad de los esfuerzos públicos para la detección y tratamiento multidisciplinariocomentó.

Lo anterior requiere de psicólogos, psiquiatras y redes de apoyo, detalló la especialista en adicciones.

Desde esta perspectiva, la AIMO, la Arhitac, Ionava Sánchez y Evelin Campa, no solo consideran que faltan programas de salud pública que aborden las adicciones con acciones concretas.

También aseguran que hay empresas socialmente responsables que canalizan a empleados con problemas de consumo.

“Se entiende que no es como antes en donde el trabajador daba positivo y se iba de la empresa y asunto resuelto. Al final esto no erradica el problema y solo se deja un problema más en la sociedad” , enfatizó Evelin Campa.

Ruben, en cambio, desconoce la existencia de programas en los centros de trabajo y en el sector salud para apoyar a los trabajadores que necesitan rehabilitación.

Por el contrario, sostiene que en su experiencia, las empresas siguen despidiendo a las personas que dan positivo a las pruebas de dopaje.

Pese a esto, admite que los programas de apoyo podrían ser benéficos si lo que persiguen es la rehabilitación.

“Si es para ayudar de verdad, está bien, pero si es solo para exponer que existe mucho consumo en las maquiladoras, sólo sería perder el empleo”, finalizó.

Con información de El Sol de Tijuana