• Afectaría al 90% de la producción que se genera en la entidad, cuyas exportaciones representan 600 millones de dólares anuales

La llamada medida compensatoria, de 21 % de impuesto al tomate mexicano en Estados Unidos, afectaría al 90% de la producción de la entidad, lo que genera hasta 600 millones de dólares anuales en exportaciones, advirtió Walberto Solorio Meza.

El presidente del Consejo Agrícola de Baja California (CABC), expuso que, con la cancelación del Acuerdo de Suspensión del Tomate, por parte del Departamento de Comercio de Estados Unidos, podría reducirse hasta 50 % de la superficie cultivada.

Lo anterior, consideró que representa un golpe estructural para una industria que -a nivel nacional- genera 2 mil 800 millones de dólares anuales en exportaciones, y sostiene hasta medio millón de empleos directos.

Abundó que el 90% del tomate producido en Baja California -principalmente en San Quintín- está destinado a exportación, y cerca del 20% del total nacional proviene de esta región y de Baja California Sur.

Solorio Meza explicó que la imposición de este arancel no está relacionada con medidas recientes sobre seguridad fronteriza, sino que deriva de una disputa iniciada en 1996 por productores de Florida, quienes acusaron a México de prácticas de “dumping”.

Aunque en su momento se firmó un acuerdo para suspender la aplicación de sanciones, este año se cumplió el plazo de cinco años para su revisión, y Estados Unidos decidió abandonar el convenlo.

Señaló que, tras la salida del acuerdo y la entrada en vigor de la medida, se prevé una reducción inmediata en la superficie cultivada de tomate, afectándose tanto la economía local como las cadenas productivas asociadas.

“Productores que planeaban sembrar 50 hectáreas, ahora están reduciendo a 25 0 30. Esto significa un recorte muy significativo”, puntualizó. La producción estatal se concentra entre mayo y diciembre, en San Quintín, Maneadero, Valle de la Trinidad y San Vicente.

El dirigente del organismo agrícola indicó que, ante el nuevo escenario, muchas empresas se verán obligadas a detener operaciones o buscar cultivos alternativos si el impacto financiero no se compensa.

AVECINABAN SUSPENSIÓN DE ACUERDO

Agregó que, en paralelo, el Consejo Agrícola trabaja con representantes legales y autoridades federales mexicanas para buscar una salida negociada que permita reactivar un nuevo acuerdo de suspensión con Estados Unidos.

“Estuvimos en Washington, ya habíamos anticipado esta posibilidad. Ahora se requiere voluntad política y gestión diplomática para proteger a nuestras comunidades rurales y garantizar la continuidad de una industria vital”, afirmó Solorio Meza.

El tomate es el tercer producto agrícola más exportado por México y, por ser un insumo perecedero con un mercado de oferta y demanda sensible, el consumidor estadounidense no absorberá el incremento de precio, lo que afectará fuertemente a toda la industria, concluyó.

Con información de: Luis Miguel Ramírez / El Vigía