Por MRH Maria Eugenia Romero Montoya*
Imaginemos un mundo donde estuviera prohibido ser diferente. ¿Qué tan creativo o inspirador sería?
La neurodiversidad es el término que expresa la variedad en el pensamiento y las perspectivas. Esto se debe a que el cerebro humano funciona de manera única: no existen dos mentes iguales, y esas diferencias no son defectos, sino variaciones naturales.
Las personas neurodivergentes son aquellas que ven y entienden el mundo de forma única. Este término abarca a personas con condiciones como autismo, TDAH, dislexia, dispraxia, discalculia, síndrome de Tourette y alta sensibilidad, entre otras. Estas diferencias cognitivas pueden representar desafíos en entornos educativos y laborales convencionales, pero también aportan creatividad, pensamiento lógico excepcional y una alta capacidad de concentración en tareas específicas.
Los líderes de recursos humanos somos agentes de cambio que debemos impulsar una cultura de inclusión en nuestras organizaciones.
Hace poco conocí a Carlos —la historia de Carlos puede ser la de un hermano, un hijo, un primo, alguien cercano a nosotros—, un joven adulto, ingeniero en sistemas, con habilidades asombrosas para la programación. Me comentó que estaba desempleado y que, a pesar de haber sido entrevistado por distintas empresas con vacantes en su área de especialidad, no había sido contratado. Carlos es una persona autista y, por ello, enfrenta grandes desafíos para socializar, simplemente por ser introvertido. Desafortunadamente, los procesos de selección habitualmente no están diseñados para personas neurodivergentes.
Me gustaría compartir datos estadísticos sobre la ocupación laboral de personas neurodivergentes, pero la información disponible no es específica, lo que dificulta dimensionar con claridad su situación actual en el mercado laboral. Sin embargo, como una luz de esperanza, existen empresas sociales en nuestro país cuyo propósito es desarrollar proyectos de inclusión para ellas. Por otro lado, cada vez más organizaciones están integrando la inclusión laboral de estas mentes únicas y extraordinarias como parte de su estrategia de negocio.
Basta con realizar algunos ajustes razonables, manteniendo el valor del puesto, para que puedan aportar su talento plenamente a los equipos de trabajo.
Si lo imaginas, lo puedes crear
Imagina un mundo donde las personas neurodivergentes puedan tener éxito mostrando su talento tal como son; no a pesar de sus diferencias, sino gracias a ellas.
La historia de Carlos —y la de miles de personas como él— sería distinta si no tuvieran que derrumbar barreras impuestas por prejuicios o por la falta de sensibilización ante lo desconocido.
Porque la verdadera innovación no siempre viene de pensar más rápido, sino de pensar diferente.
Hoy tienes el poder de transformar una vida, un equipo y una organización entera.
Solo hace falta abrir la mente, ajustar el entorno y ver el talento más allá del molde tradicional.
La inclusión de personas neurodivergentes no es solo un acto de justicia: es una apuesta inteligente por un futuro más humano, creativo y exitoso.
¿Estás listo para imaginarlo… y crearlo?

*Maria Eugenia Romero Montoya es Maestra en Administración de Negocios con concentración en Recursos Humanos. Tiene más de 25 años de experiencia en la industria de manufactura de exportación en Mexicali, liderando estrategias de talento, desarrollo organizacional e inclusión laboral. Contacto: romerom@hirshindustries.com
