En el primer trimestre del año, los trabajadores mexicanos desplazados fuera del país enviaron a sus hogares 10 mil 623 millones de dólares vía remesas, informó la mañana de este lunes el Banco de México (BANXICO).

Se trata de la mayor entrada de los llamados migradólares para un periodo similar, que incorpora un aumento de 13% respecto de los envíos observados el año pasado.

La información del banco central mexicano muestra que nada más en el mes de marzo, el flujo de remesas a México alcanzó un nivel sin precedentes de 4 mil 151 millones de dólares, que representó un crecimiento de 10.4% anual.

Con la información detallada por el BANXICO se puede observar que la remesa promedio captada en marzo por cada una de las 1.8 millones de familias beneficiadas, fue de 370 dólares. Este giro promedio resultó superior a los 320 dólares que recibió cada hogar en el mismo lapso del año anterior.

Así, la entrada de los llamados migradólares se convirtió en marzo en la más alta registrada en un mes similar desde que se tiene registro; queda inscrita como el mayor ingreso de remesas para cualquier lapso de 30 días en la historia y marca históricos en el giro promedio mensual y en el flujo para un primer trimestre.

Desde Washington, el director del Departamento del Hemisferio Occidental en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, explicó que el sólido flujo de remesas a México ha sido impulsado por varios factores, incluido el gran paquete de estímulo fiscal en Estados Unidos, los altos incentivos de los migrantes para mantener a sus familias en México así como el cambio de remesas de canales informales a formales debido a los cierres de fronteras.

Para este año, el directivo del FMI estimó que es probable que continúe la fuerte tendencia de las remesas, pero matizó que podrían desacelerarse moderadamente a medida que la pandemia retroceda en México.

El factor cambiario

Desde Nueva York, el economista para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos explicó que ante el fortalecimiento del peso frente al dólar, de 5.7% anual, afectó el rendimiento en pesos de los giros enviados desde Estados Unidos hacia los hogares de los trabajadores en México.

Así, destacó que al pasar a moneda local las remesas, se presentó una declinación de 2.9% anual, que en términos reales, esto es descontando inflación, significa una caída de 7.2% también respecto del dato de marzo del año pasado.

El economista de Goldman Sachs explicó que el flujo de remesas se mantiene fuerte, evidenciando el impacto de “las generosas transferencias fiscales que está otorgando el gobierno de Estados Unidos a las familias; así como al competitivo diferencial cambiario y a la profunda contracción del empleo y de la actividad económica en México”.

Con información de El Economista.