La Copa del Mundo 2023, que tendrá su sede compartida en Australia y Nueva Zelanda, no sólo impulsará el fútbol femenino, también será un beneficio social y económico que la FIFA estima en 350 millones de dólares por albergar el torneo. El Mundial significaría ingresos por turismo, mejoras en infraestructura y derrama económica en los litorales de los 10 estadios que albergarán partidos.

En el informe de evaluación de la oferta de la sede, la FIFA estimó que el costo de llevar a cabo el torneo sería de unos 114 millones de dólares, de los que poco más de 76 millones provendrían de los gobiernos.

Cinco ciudades australianas y cuatro en Nueva Zelanda albergarán partidos de la copa. El torneo comenzará en Eden Park en Auckland, en julio, y cerrará con la final en ANZ Stadium de Sydney. Será la primera edición femenina que presenta 32 equipos.

“El nombramiento de las nueve ciudades anfitrionas representa un hito importante para la próxima Copa Mundial Femenina 2023, así como para las jugadoras y los fanáticos del futbol en Australia, Nueva Zelanda y en todo el mundo, dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

De los 10 estadios nombrados para albergar los 64 partidos, dos estarán en Sydney, mientras que uno fue seleccionado de cada una de las otras ciudades anfitrionas. Australia y Nueva Zelanda albergarán una semifinal cada una. El calendario completo se anunciará a finales de este año.

Las otras ciudades para la primera Copa Mundial Femenina en el hemisferio sur son Adelaide, Brisbane, Melbourne y Perth en Australia y Dunedin, Hamilton y Wellington.

El gobierno local de Brisbane estima que ser sede podría generar un impulso económico de hasta 50 millones de dólares.

“La Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 será el evento deportivo más grande en suelo australiano desde los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, y presentará a Australia y Nueva Zelanda a una audiencia global de más de 1,000 millones de personas, dijo el presidente de la Federación de Futbol de Australia, Chris Nikou.

Es la primera vez que dos naciones de diferentes confederaciones de fútbol (Asia y Oceanía) serán coanfitriones de una Copa del Mundo. Ambas naciones ya tienen experiencia en unirse como sede, albergando la Copa Mundial de Críquet 2015 y la Copa Mundial de la Rugby League 2017.

En experiencia de ganancias por un Mundial, Canadá tuvo un ingreso económico neto de 392 millones de dólares por albergar la Copa Mundial Femenina de 2015, gran parte de ello, provenía del turismo. Sin embargo, la Copa Mundial 2023 está a reserva de cómo se vaya desenvolviendo la pandemia, que ha dificultado la planificación de eventos como los Juegos Olímpicos de Tokio.

Con información de El Economista.