-Turismo y apuestas son los rubros más afectados; publicidad generó mayores ganancias.

Por Daniel Ibarra

El Super Bowl, partido que cada año genera una derrama económica de millones de dólares en todo el mundo, se vio seriamente afectado en su edición 55, debido a la pandemia de Covid-19. Sectores como turismo y apuestas, se vieron severamente afectados en comparación a sus ediciones pasadas, mientras los costos de publicidad registraron mayores ganancias.

La ciudad de Tampa Bay, en Florida, no podrá gozar de la derrama millonaria que provoca la gran final de la NFL, pues si el turismo ya se veía afectado por los casos de coronavirus en Estados unidos, las medidas de sanidad dentro del estadio lo limitaron aún más, ya que el estadio debió respetar los protocolos de sanidad y limitar el acceso a 22 mil asistentes de los 65 mil 890 posibles, es decir, el 33 por ciento de su capacidad total.

De los 22 mil boletos disponibles, solo 14 mil 500 se pusieron en venta, ya que 7 mil 500 fueron obsequiados a personal de salud de Estados Unidos que recibió la vacuna contra el Covid-19. El costo más bajo de un boleto se reportó en 5 mil 138 dólares, lo que generaría un ingreso total de 74.5 millones por el total que se vendió, aunque es una estimación baja, ya que hubo boletos tasados hasta en 40 mil dólares.

El negocio de las apuestas también se vio seriamente afectado este año. La American Gaming Association (AGA) reportó ingresos de apuestas por 4 mil 300 millones de dólares en 2021, 37 por ciento menos que el año pasado, donde se reportó un ingreso de 6 mil 800 millones de dólares. Estas cifras son “las mayores caídas en apuestas en línea y apuestas informales que se realizan en ambientes sociales”, según el reporte de esta organización.

La publicidad contrasta con las cifras anteriores, ya que este rubro registró un incremento de ganancias, a pesar de la pandemia. El Super Bowl LV se convirtió en el más caro de la historia en ingresos publicitarios, recaudando alrededor de 679 millones de dólares, lo que significa un aumento del 51 por ciento de ingresos respecto al año pasado, cuando se recaudaron 448.7 millones.

En esta edición, marcas emblemáticas en la publicidad del Super Bowl decidieron no participar o limitar su participación, como es el caso de Budweiser, que por primera vez en 37 años omitió su anuncio televisivo y “reasignará esa inversión a apoyar al Ad Council [Consejo de Publicidad] y a concientizar y educar acerca de los esfuerzos de vacunación contra el Covid-19”, de acuerdo a su empresa matriz, Anheuser-Busch.

Coca-Cola, que en diciembre anunció 2 mil 200 despidos en su plantilla global debido al impacto del coronavirus, mencionó haber tomado la decisión de no emitir anuncios televisivos en el evento para “asegurar que estamos invirtiendo en los recursos adecuados”. Otras empresas que también decidieron omitir sus anuncios publicitarios durante el partido son los fabricantes de automóviles Hyundai y Audi.