Mientras que la industria aérea comercial sufre la peor crisis de su historia, la aviación ejecutiva ha crecido de manera importante durante los últimos meses, con incrementos de hasta el 100 por ciento en la demanda de aviones ejecutivos para cumplir misiones turísticas y empresariales, señalaron especialistas del área.

En el marco del webinar “Diálogos de Altura. Aviación Ejecutiva: ¿inmunidad al covid-19?”, Guillermo Morales, director general de Patriot Aviation, señaló que la actual pandemia ha generado un pico muy alto en la demanda de personas que buscan los servicios de una aerolínea ejecutiva.

“La situación que vivimos ha cambiado no sólo el estilo de vida, sino hasta la misma forma en como se operan las empresas. La aviación privada ha tenido un gran crecimiento este año, gracias a los beneficios que sus servicios conllevan”, señaló, por su parte, Diego Govea, director de Relaciones de AeroClass.

Pese a que las cifras fluctúan de país a país, hay una tendencia que se mantiene: la aviación ejecutiva ha entrado a las mentes de los consumidores. Ahora las compañías en este ramo de la industria aérea buscan afianzar a su nuevo público cautivo.

En 2020, varias empresas presentaron sus factores de crecimiento: Magellan Jets, en los Estados Unidos, señaló que sus ventas crecieron 117 por ciento; Qatar Executive vio un incremento del 27 por ciento; GoGo Business presentó un estudio señalando que los vuelos chárter tuvieron un incremento del 90 por ciento en sus reservaciones; JetsBooking indicó que la demanda para vuelos privados internacionales creció un 50 por ciento, mientras que un 15 por ciento en tramos regionales.

“El costo de un vuelo privado sí es oneroso, sin embargo, ofrece demasiados beneficios que son muy buenos para el mercado. Los precios fluctúan desde los mil 800 dólares por hora hasta los 8 mil 900 dólares pero, esto es subjetivo si se observan las ventajas que recibe el mundo empresarial”, señaló Morales, director de Patriot Aviation, compañía con 18 años de experiencia.

Por ejemplo, una compañía necesita volar a ocho ejecutivos a tres ciudades distintas: si contrata los servicios de una aerolínea ejecutiva puede completar esta misión en un solo día, mientras que si utiliza un vuelo tradicional en una aerolínea comercial, el viaje se puede extender por varios días, con costos incluidos, como hospedaje, alimentación y, sobre todo, tiempo, señaló Morales.

Sin embargo, el mismo crecimiento de la industria aérea ejecutiva ha provocado un boom en el número de competidores. Ante el incremento de la demanda, la oferta se amplió. En este sentido, tanto Patriot Aviation como AeroClass creen que el servicio, la innovación y la especialización harán la diferencia entre las empresas que salgan fortalecidas de la crisis.

¿Cómo enfrentan la pandemia?

Los pasajeros están buscando los servicios de las aerolíneas ejecutivas con el objetivo de viajar con una mayor sensación de seguridad, pese a que la aviación comercial ha buscado no ser un vector de contagios del Covid-19.

En este sentido, las aerolíneas ejecutivas han tenido que implementar sus propias medidas regulatorias, ya que no hay directriz ni protocolo impuesto por las autoridades para cuidar la higiene y salud tanto de sus clientes como de sus propias tripulaciones.

“En toda la oferta de aviones ejecutivos en México, sí se ha llevado un protocolo estricto de sanitización de las aeronaves. Tenemos conciencia del peligro y tenemos que cuidar a nuestros pasajeros y gente. En Patriot Aviation nebulizamos los aviones todos los días, y después de cada misión se sanitizan nuevamente”, indicó Guillermo Morales.

Asimismo, las tripulaciones reciben pruebas semanales de detección del Covid-19 y van equipados con cubrebocas y guantes, así como el personal de rampa y de atención a clientes.

Todavía hay grandes retos por enfrentar

La industria ejecutiva todavía enfrenta dos grandes problemas: la percepción de que sus aeronaves son viejas y el uso ilegal de aviones con matrículas estadounidenses que ponen en riesgo la seguridad de las operaciones.

“Hay un mito que escucho y leo a menudo: este avión es muy viejo porque tiene 30 años operando. Un avión no es viejo por los años de fabricación; si tiene el mantenimiento correcto, una aeronave construida en 1985 puede ser menos vieja que una de 2015”, indicó Morales.

Asimismo, los ciclos de despegue y aterrizaje juegan un papel importante. Cada que un avión levanta vuelo, éste se presuriza y cada presurización expande micrométricamente el fuselaje, lo que conlleva en un desgaste y fatiga de la aeronave. Así que, un avión de 1985 con seis mil ciclos es mucho más nuevo que uno de 2010, con diez mil, indicó el especialista.

Pero en este sentido, el mantenimiento de las aeronaves es un problema constante en México. De acuerdo con los ponentes, muy pocos talleres tienen la infraestructura y el personal para llevar a cabo un chequeo adecuado, y ésta es una tarea pendiente para la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), encargada de la emisión bianual de tarjetas de aeronavegabilidad.

Otra tarea pendiente de la AFAC es el control en la entrada de aeronaves con matrículas estadounidenses que operan ilegalmente en el país.

Estos aviones son de desecho, que se pueden adquirir a precios muy baratos en los Estados Unidos. “Los traen acá para hacer operaciones nacionales e internacionales, y muchos tienen mantenimientos vencidos y tripulaciones no capacitadas. Desgraciadamente, hemos tenido accidentes fatales con matrículas norteamericanas como el de la cantante Jenny Rivera o el de la familia que regresaba de Las Vegas, luego de ver una pelea del Canelo”, puntualizó Morales.

“Estas aeronaves son un verdadero peligro porque, al no tener mantenimiento, al no pagar impuestos, ofrecen tarifas más económicas. Desgraciadamente, en nuestra cultura, muchas veces nos vamos por lo más barato, pero en la aviación ejecutiva, los ahorros no deberían ser tomados en cuenta, porque entonces se arriesga la integridad física de uno, de la familia y de terceros. Es un tema muy importante”, finalizó. 

Con información de A21.