Por Alfonso Camargo, Professional Service Manager en LLamasoft.

La industria automotriz es uno de los grandes pilares de la economía mexicana. Su importancia es tal que, hasta inicios de este año, nuestro país era el séptimo productor y el cuarto exportador de vehículos; además de ser el sexto fabricante y quinto vendedor en el extranjero de autopartes y refacciones. Gracias a esto, generaban cerca de un millón de empleos directos y cinco millones indirectos.

Por su parte, Nuevo León junto con otros estados del norte y centro del país destacan por ser sedes de plantas de producción y ensamblado de las firmas más importantes de este rubro a nivel internacional. De acuerdo con la Secretaría de Economía, esta actividad generó en 2019 el 3.8% del PIB nacional y el 20.5% del PIB manufacturero.

Sin embargo, la pandemia por Covid-19 afectó a esta industria como al resto de las que conforman a la economía nacional. En nuestro estado, por ejemplo, fuimos testigos del paro de operaciones en toda la actividad productiva que, por supuesto, trascendió al sector automotriz. Afortunadamente, luego de meses de incertidumbre, podemos hablar ya de una reactivación.

Con todo, y en un corto tiempo, los buenos resultados ya se muestran. Apenas en julio pasado, el sector reportó una mejora del 0.65% con relación al mismo mes del año pasado. Estas son, sin duda, buenas noticias que atenúan un panorama que, se pensaba, sería más complicado.

Particularmente, hubo un dato que encontré y me pareció de lo más relevante: nuestro país supera hoy, en su calidad de producción automotriz, a la que se hace en Estados Unidos y Canadá. De acuerdo con un estudio hecho por J.D. Power, los vehículos con manufactura nacional registraron menos fallas, durante los primeros tres meses de uso, que modelos hechos por sus vecinos de la región.

Esta es información muy relevante y que compete -de lleno- a las entidades que participan en este rubro. La firma consultora preguntó directamente a 87 mil 257 estadounidenses que habían comprado un nuevo transporte en los tres meses previos, qué opinión tenían de su compra. Vale la pena decir que fueron analizados 189 modelos de 31 marcas, producidos en 137 plantas alrededor del mundo.

Aunque China, Turquía e India ocupan las principales posiciones del listado, México se ubica no solo como el mejor país en Norteamérica por su calidad en producción; sino también, como el noveno lugar en todo el ranking. Sin duda, esto habla de la enorme calidad que existen en las cadenas de producción y distribución a nivel nacional en esta industria.

Al conocer de lleno el espíritu empresarial local, estoy convencido que la modernización en los procesos de fabricación y ensamblado, con la introducción de mejor tecnología apalancada en Inteligencia Artificial (IA), automatización y previsión de riesgos apoyado en la generación de escenarios mediante los gemelos digitales para una toma de decisiones inteligente, certera y ágil, han sido grandes impulsores del crecimiento y posicionamiento de la industria local.

El estudio de J.D. Power revela otro dato, por demás interesante. La planta ensambladora ubicada en Pesquería, Nuevo León, de un fabricante surcoreano de automóviles, fue la segunda mejor evaluada -en todo México- por los modelos que ahí se producen. Sin duda, es motivo de orgullo para todo el estado.

Con ello, la industria automotriz en México comienza a “acelerar” su reactivación, aunque las condiciones del mercado adelantan un camino sinuoso y accidentado. Sin embargo, desde nuestra perspectiva, el panorama brinda también una enorme oportunidad de hacer crecer a este sector, con la optimización de las cadenas que participan en él.

Estoy convencido que, de la mano de mejor tecnología y recursos que eficienticen la producción y distribución de vehículos y autopartes, nuestro país no solo será capaz de reactivar uno de sus sectores económicos principales; sino también, de mantenerlo en los altos estándares de comercialización a nivel internacional. Y, sin duda, Nuevo León deberá tomar un papel protagónico en esta transformación.

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