El retail ha experimentado aumentos significativos en el requerimiento de determinados productos (de higiene y alimentos básicos), disminución profunda en otros (decoración hogar, vestuario de alta gama), así como picos diarios de acuerdo con información publicada en medios.

En esta “nueva normalidad”, también se detecta alteración en los horarios, valores promedios y variabilidad del tiempo de traslados de productos, así como algunos hechos menos visibles al cliente final como retrasos en la fabricación y logística internacional de productos e insumos, entre otros cambios sustanciales para la industria.

Bajo esta realidad, Blue Yonder (experto en cadena de suministro) hace algunas recomendaciones para el retail, más allá de las ya conocidas en torno a la salud y seguridad de empleados y clientes, así como aquellas relacionadas al flujo comunicacional.

En materia de gestión empresarial, Miguel Álvarez, VP Industry para LatAm de Blue Yonder, señala que para aquellas empresas que aún no lo hayan realizado, es conveniente establecer un cuarto de guerra (‘war room’) y un comité operacional diario para coordinar el plan de continuidad operacional y de negocio. Tras ello, es necesario focalizar acciones para asegurar la liquidez financiera de la compañía, manejar agresivamente su estructura de costos, y habilitar a sus empleados, en roles que puede operar remotamente, con tecnología y equipamiento para trabajar lo más normal posible.

Desde los inicios del coronavirus en México, se observó que las compañías de retail han reaccionado de buena forma al habilitar plataformas para trabajo remoto y colaborativo, implementando monitoreos de sus niveles de inventario y entrega de proveedores y adecuando su cadena de suministro para operar bajo las cambiantes condiciones de accesibilidad y disponibilidad de personal.

Paralelamente, en cuanto a logística y cadena de suministro, se requiere un “sinceramiento general de 1) el plan de venta y pronóstico de demanda, 2) el nivel de inventario para las próximas semanas y meses, y 3) el plan de suministro para lo que resta del 2020, que den cuenta del quiebre en la cadena de suministro y disminución de capacidad económica de mercados y clientes.

Segundo, revisar el surtido y el abastecimiento de la actual y próxima temporada, campañas o promos (especialmente si son importados) dado que este flujo está completamente alterado.

Tercero, es necesario ‘licuar’ el inventario inmovilizado en locales que están con restricciones de operación; y cuarto, habilitar y/o mejorar las opciones “entrega en casa” o “compra-recolección”, añade el ejecutivo de Blue Yonder. Esto último es cuando tras un pedido online, el cliente va a su tienda habitual en donde habrá un lugar reservado para que, sin bajar del vehículo, un empleado de la tienda o supermercado introduzca sus productos en el maletero.

Siguiendo con recomendaciones logísticas, Miguel Álvarez sugiere que se identifiquen fuentes alternativas de abastecimiento (proveedores, países y regiones) que permitan mantener la producción y flujo de productos. En el caso del rubro de vestuario, Colombia y Brasil tienen una industria manufacturera importante, y también se podría explorar países como Chile.

También considera esencial analizar y re balancear la cadena de suministro, incluyendo nuevas vías y medios de abastecimiento, plan de transporte, plan de operaciones de los centros de distribución, y definir nuevas restricciones a la operación (categorías/productos críticos). Por ejemplo, un cliente está teniendo que consolidar la operación de 3 centros de distribución en uno solo, de manera que usa más eficientemente el personal y los volúmenes de traslados que están manejando.

Finalmente, considera necesario identificar tecnologías que maximicen las oportunidades que ha abierto el canal on-line de manera eficiente, amigable con el medio ambiente, y efectivo en costo.

De cara al futuro

Estas son recomendaciones inmediatas que deben ser tomadas en la industria del retail, pero también hace 6 sugerencias adicionales post crisis:

· Implementar o mejorar la visibilidad de inventario (productos y materiales) de la cadena de suministro completa (importación, inbound & outbound), de manera de poder tomar acciones con mayor anticipación.

· Prepararse para que parte importante de la compra de cliente se quede en el canal on-line, siendo el modelo híbrido de fulfillment la mejor alternativa.

· Diseñar mecanismos de venta, entrega de productos y servicios y operación con mínima interacción física con sus clientes.

· Evaluar la estabilidad financiera de los proveedores de su empresa, y la capacidad de cumplir con sus órdenes.

· Evaluar y mitigar el riesgo asociado a una cadena de suministro fragmentada, con acciones como regionalización de abastecimiento, abastecimiento alternativo, aumento de stock de seguridad, apertura a más de puntos de producción y o más opciones para manejar el surtido de productos.

· Actualizar el plan de continuidad operacional bajo contingencias para operar en esta “nueva normalidad”.