La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) asegura que el uso del esquema de aprovechamiento de activos carreteros, mediante la modalidad de asociación público-privada (APP), en 26 autopistas (con títulos de concesión con vencimiento en la siguiente década) puede generar hasta 120 mil millones de pesos, reactivar el sector que se encuentra en crisis, mejorar la infraestructura del país y reducir 30% el peaje en autopistas.

“Los recursos que pudieran obtenerse mediante alguno de estos mecanismos se destinarían a financiar las obras estratégicas que las y los gobernadores, así como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México han planteado al presidente de la República y/o para el mantenimiento de la red carretera del país”, se explica en la propuesta de la CMIC.

Desde la perspectiva de los constructores, el próximo año “difícilmente” las finanzas públicas tendrán margen para incrementar la inversión pública, debido al impacto negativo del Covid-19 y a las fuertes presiones del gasto público irreductible, por ejemplo, en temas de salud.

Once de las autopistas están concesionadas a empresas privadas (ICA, Consorcio del Mayab, Concesionario de Vías Irapuato Querétaro, Autopistas de Tapachula y Concesionaria de Autopistas de Tierra Caliente, entre otras), una a Caminos y Puentes Federales (Capufe), que incluye 38 tramos carreteros y puentes de cuota, una al Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) y el resto a los gobiernos de Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, Sinaloa, San Luis Potosí y Michoacán.

Ante lo atractivo y viable que resulta implementar el aprovechamiento de activos, la CMIC precisa que, para generar fuentes alternas de financiamiento de infraestructura en la actual coyuntura, se deben aprovechar “responsablemente” las diversas modalidades de asociación público-privada que permite la respectiva ley, “bajo estrictos principios de transparencia y rectoría del Estado”.

Opciones propuestas

Como argumento, la cámara menciona a la súper carretera Durango-Mazatlán, la de mayor inversión en la historia carretera de México, que se financió parcialmente con el relanzamiento de concesiones de cuatro carreteras de peaje que eran parte del Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC) de Banobras, lo que se llamó aprovechamiento de activos.

“La concesión original de cada una de las cuatro carreteras era de 30 años. En el 2007, cuando se concretó la operación de aprovechamiento, se habían consumido, en promedio, 17 años y quedaban 13 años vigentes de concesión. Banobras estimó que el valor en libros de dichas carreteras era de 16 mil millones de pesos, pero que bajo una nueva concesión a 30 años, podrían obtenerse 24 mil millones de pesos”, refiere la cámara y, gracias a un proceso transparente, competitivo y bien estructurado, se generaron 20 mil millones de pesos más.

Por lo anterior, sugieren tres alternativas para monetizar los flujos futuros de las autopistas. La primera es ampliando el plazo de la concesión, manteniendo el mismo concesionario y monetizar parte de los flujos futuros de la concesión ampliada, la segunda es renovar concesiones mediante un proceso abierto, transparente y competitivo, de manera que los recursos que paguen los nuevos concesionarios permitan repagar, cuando aplique, la parte correspondiente a los concesionarios originales, y generar un excedente.

Finalmente, estructurar dentro del Fonadin un fideicomiso que emita bonos que permitan captar recursos frescos para financiar obras estratégicas o mantenimiento carretero, teniendo como fuente de repago las concesiones ampliadas o renovadas de algunos de los 26 proyectos referidos.

Otro de los beneficios identificados por la CMIC, es que los recursos adicionales permitirían concluir obras avanzadas en todo el país, detonar nuevos proyectos prioritarios y/o mejorar el estado de la red carretera nacional.  

Con información de El Financiero.