El índice mensual de metales (MMI) para el aluminio se elevó casi 6.7 por ciento por ciento de junio a julio gracias a la recuperación de la demanda en China. Este incremento ha provocado que el presidente de Estados Unidos Donald Trump amenace con nuevos aranceles al aluminio que podrían afectar el T-MEC.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, pidió a Donald Trump que Estados Unidos reconsidere los planes para reimponer tarifas al aluminio canadiense, ya que esto afectaría el excelente inicio que ha tenido el nuevo T-MEC.

Reportes recientes indican que Trump ha vuelto a considerar el imponer aranceles al aluminio tanto canadiense como mexicano debido a la sobre-existencia de aluminio chino en el mercado que ha vuelto a elevar el precio del aluminio en un 6.7 por ciento de junio a julio.

A pesar de que las normativas del T-MEC buscan proteger y privilegiar a los productores regionales de aluminio y asegurar una proveeduría de aluminio en las cadenas de suministro de los tres países, la demanda se está recuperando mucho más rápido en China que en el resto del mundo, provocando que los compradores chinos buscaran en el extranjero.

Según Reuters, las importaciones de aluminio de China en Norteamérica alcanzaron las 100 mil toneladas solo en mayo. Esto pudo haber ayudado a que los precios del aluminio subieran de $1,477.50 /t el 1 de mayo a $ 1540.00/t el 1 de junio.

La administración de Trump ya había impuesto aranceles del 10 por ciento a las importaciones de aluminio primario, junto con aranceles del 25 por ciento a las importaciones de acero, en 2018. Canadá y México obtuvieron exenciones de los aranceles en 2019 como parte de las negociaciones del T-MEC.

Ya existía preocupación por un aumento en las exportaciones de aluminio de Canadá y México cuando el T-MEC entró en vigor el 1 de julio por lo que se podrían volver a considerar las sanciones de la Sección 232 respecto al aluminio.

En respuesta, Bob Weidner, presidente y CEO del Instituto de Centros de Servicios de Metales (MSCI), escribió a Trump y Trudeau, pidiéndoles que no impongan sanciones ni candados al aluminio. Weidner argumentó que los socios comerciales de la región deberían estar exentos, ya que esta relación beneficia a las economías del T-MEC.

Trudeau también señaló que Estados Unidos no produce suficiente aluminio para satisfacer sus necesidades de fabricación. Los aranceles solo se traducirán en un aumento de los costos de producción, lo que finalmente perjudicará a la economía estadounidense.

Con información de Clúster Industrial.