En la llamada nueva normalidad, desde una planta automotriz hasta una iglesia necesitarán colaborar en espacios donde impere la distancia entre personas y donde, de preferencia, no tengas que tocar nada que no sea tuyo. Una pluma, un cuaderno de registro a la entrada de la oficina o un sensor para huellas biométricas puede ser un potencial foco de infección.

Con esto en mente David Yañez, fundador y director general de Andonix, una startup de mexicanos con base en Detroit, desarrolló un software que en el afán de no tocar lo ajeno convierte tu celular en un mapa para navegar entre los compañeros de oficina y evadir las aglomeraciones.

La solución que llamaron Safely Pass utiliza los datos de geolocalización del teléfono, de forma anónima y solo si el usuario acepta, para ubicar a la persona en un mapa del lugar en el que se encuentra, con lo que le permitirá ver las zonas de mayor densidad y evitarlas.

Yáñez advirtió que el objetivo de esta solución, además de automatizar procesos en la nueva normalidad, es brindar herramientas de salud a las personas que por pertenecer a la base de la pirámide y no tienen opción de hacer home office.

“Hay una necesidad de digitalizar a quienes no tienen opción de quedarse hoy en casa”, dijo Yáñez “queremos empoderar a los usuarios con información útil y accionable y buscamos empoderar a quien maneja los espacios de trabajo y que lo haga con un costo efectivo porque hacerlo a mano es gente, registros y riesgos”.

Al regresar a algunas operaciones, las plantas de Volkswagen dieron a su personal una libreta y un termómetro para que cada quien registrara su temperatura del día y tuviera ciertos controles, anécdota que el emprendedor usó como ejemplo de lo que no debe pasar en la nueva normalidad, pues deriva en cuellos de botella en los accesos a oficinas, lo que retrasa horas hombre en una producción y exige un mayor costo.

“La economía no tiene la suficiente cantidad de dinero para preparar una segunda vez”, agregó el emprendedor.

Si en promedio, en Estados Unidos, una hora hombre en una planta es de cinco dólares, por cada persona atrasada a una planta de 1,000 empleados, las pérdidas se ven cuantiosas, lo que abre un caso de uso para la tecnología de Andonix.

Si bien Yánez cuenta que el uso del software tiene una versión 100 por ciento libre, cuentan con un modelo de negocio si la empresa requiere usar y analizar más patrones de movimiento de sus empleados, el cual tiene un costo por usuario por mes además de dos planes más: uno en el que Andonix le suministra a la empresa cubrebocas para todo su personal por mes o bien pruebas rápidas de COVID-19 para monitorear a su fuerza de trabajo.

“Pensando por ejemplo en el caso de que alguien esté contagiado, así la empresa podrá ver quien entró antes que tú, en qué zona estuviste y demás. Lo que evitamos con estos datos es que la empresa cierre operaciones si alguien se contagia digitalizamos la bitácora de asistencia”, dijo.

En coyuntura para el regreso

Yánez cuenta que tuvieron suerte de cerrar una ronda de inversión justo antes de que comenzara la crisis sanitaria y lanzaron la operación en paralelo para México y Estados Unidos.

“Queríamos 10 millones de pesos pero terminamos levantando casi 30 (mdp). Los inversionistas fueron City Light Capital, Matter Scale como inversionista líder; Beyond Hook Ventures y tenemos otros en Singapur y Dubai y con eso se completa el 90 por ciento de la ronda”, contó el emprendedor mexicano.

Actualmente en Estados Unidos ya cuentan con más de 40 empresas, que adoptaron su desarrollo y equivalen aproximadamente a 200 mil trabajadores, además de mil nempresas en proceso de conversión al modelo.

Por estar basados en la cuna de la industria automotriz estadounidense, su foco de primera instancia fueron las plantas de este sector pero han sumado retailers, firmas de hospitalidad, educación, iglesias y ONG’s como comedores comunitarios.

“Fiat Chrysler, Delphy, bancos, estamos por cerrar con el Kennedy Space Center y la aerolínea Jetblue y en México se traduce con las mismas transnacionales y después nos estamos guiando con el manual de reapertura que está haciendo en México que también marca lo que es prioridad”, comentó.

El único desfase que Yánez percibe en la adopción de esta tecnología entre ambos países es que México va por detrás en el desarrollo de la crisis sanitaria pero ya comenzó la reapertura, que aunque signifique más oportunidad de trabajo, advierte que fue demasiado pronto.

“México se abrió antes de lo que debió haber sido por varios factores externos, se hizo más por necesidad que de forma táctica y esto en medio de datos difusos y elusivos pero es un hecho que la tendencia no está a la baja e implementar en medio de crisis no es fácil pero lo que más me preocupa es la poca concientización. Si no estás conciente que tienes un problema no vas a buscar una solución”, expuso el empresario.

Empoderar a la base en la nueva normalidad

En Estados Unidos, solo 16.2 por ciento de los trabajadores hispanos y 19.7 por ciento de los trabajadores afroamericanos están en condiciones de hacer Home Office, según datos de la oficina del trabajo de ese país a 2019.

Éstos son los sectores a los que Yánez busca apostarle en el futuro, incluso con un modelo de negocio que vaya más allá de la pandemia de COVID-19 advirtió que mientras las empresas se preparan para la segunda ola de esta crisis sanitaria con su tecnología, él quiere afianzar a los trabajadores en la base de la línea de producción a que tengan tecnología al alcance que les permitan tener menos riesgos de trabajo.

Con información de Expansión.