Tijuana, B.C.- La industria mexicana ha sufrido fuertes repercusiones a consecuencia de la pandemia del Covid-19. Con la llegada del virus, las empresas del sector manufacturero se vieron en la necesidad de tomar medidas para evitar su propagación, como consecuencia, el sector industrial reaccionó con un paro de sus actividades productivas frenando súbitamente el abastecimiento de las cadenas de suministro a nivel nacional y provocando una disminución en los volúmenes de producción de las industrias más importantes. El efecto negativo que esto generó en el sector inmobiliario se hace evidente teniendo como resultado un comportamiento adverso en algunos de los principales indicadores del sector. 

En este contexto, el inventario industrial de Tijuana no mostró un crecimiento significativo durante el 2T 2020, con el ingreso a inventario de solo 2 edificaciones que suman un total de 254 mil p². La entrega de proyectos se vio retrasada pese a que algunos edificios se encuentran próximos a finalizar construcción y se esperaba fueran entregados durante el trimestre, todo ello consecuencia del paro en la actividad de construcción como medida de prevención sanitaria ante la pandemia.

La tasa de vacancia muestra estabilidad a pesar del decremento en la actividad de arrendamiento y continúa manteniéndose como una de las más bajas a nivel nacional. Por su parte, el precio promedio de mercado mantiene una evidente tendencia al alza.

Para el segundo trimestre del año 3 proyectos iniciaron construcción los cuales suman un total de 305 mil p². La actividad de construcción en el mercado se mantiene en niveles similares al periodo anterior, consecuencia de que algunas construcciones avanzadas no se han culminado debido a la parálisis de construcción que hubo durante los primeros dos meses del trimestre. 

La demanda bruta cerró el trimestre con 774 mil p² con una disminución trimestral del 57 por ciento y del 40 por ciento anual, la caída en la actividad de arrendamiento es signo de que el mercado de Tijuana comenzó a resentir los efectos negativos de la pandemia, los cuales no fueron notorios durante el primer trimestre del año.

Dentro de las empresas instaladas durante el periodo se encuentran compañías de la industria de dispositivos médicos, el sector manufacturero, la industria del caucho, del empaquetado, la industria eléctrica y principalmente el sector logístico. 

Pese a que el sector se enfrenta a un escenario adverso, los profesionales del sector continúan con expectativas positivas en el corto plazo para el mercado, con la proyección de nuevas inversiones y desarrollos adicional al impulso esperado por la implementación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), por lo que se prevé una reactivación gradual para el mercado de la ciudad fronteriza, cuya vocación manufacturera en materia de la creciente industria médica regional, se espera sea una de los activadores de la demanda, junto con la llegada de nuevas empresas del sector logístico.

Los desarrolladores estiman que la recuperación del mercado se verá reflejada a finales de 2020 y principios de 2021. La favorable ubicación geográfica de la ciudad la posiciona como un punto estratégico con la posibilidad de desarrollar una mayor  infraestructura logística en respuesta de las nuevas condiciones de la demanda del mercado. 

Con información de Solili.mx