• La falta de recursos para el desarrollo económico sigue siendo parte de la problemática.
• El T-MEC no será la salvación, si no existe la certeza jurídica para la atracción de la inversión.

Tijuana B.C.- Iniciado el cuarto mes desde que en Baja California se mantien el confinamiento por la pandemia provocada por el COVID–19, aunque algunos giros ya han iniciado operaciones, la realidad es que no se ve un panorama claro, ni una fecha concreta en la cual se logre salir a la tan sonada “nueva normalidad”, fuera de ello, lo que sí se tiene es una realidad en la que Baja California tiene los índices de perdida de empleo más grande desde hace décadas.


 De acuerdo con las cifras del IMSS entre noviembre de 2019 a mayo de 2020 los empleos permanentes perdidos ascienden a 26 mil 858, cifra superior a la que se registró en el periodo de la Gran Recesión, con menos 21 mil 302 empleos puestos de trabajo (fuente IMSS con interpretación de Monitor Económico).


 Entre los sectores afectados resalta el comercio, transporte, comunicaciones, construcción, el agropecuario, entre otros, básicamente el único rubro que ha podido mantener su planta laboral es la industria. Si bien, se dio inicio a la nueva era en cuestión de comercio internacional a través del T-MEC, y suponer que esto pudiera ser una gran oportunidad para impulsar la mayoría de los sectores productivos, la realidad es que desafortunadamente el panorama es de incertidumbre.

A los organismos encargados de la promoción, les resulta complicado atraer inversiones, entre otras cosas, por la falta de certeza jurídica a las inversiones, cuando se tienen cambios constantes de leyes y reglamentos, aumento de impuestos, presiones fiscales; por el contrario, estas acciones abonan a la pérdida de fuentes de trabajo y cierre de empresas que es precisamente lo que se quiere evitar.


 Otro claro ejemplo se ve en los recursos del FIDEM, recurso que como se sabe, se cobra a través del Impuesto Sobre Nómina, el cual se ha tenido que pagar, aún cuando las empresas no hayan tenido ingresos, a la fecha, el adeudo del 2020, asciende a más de 170 millones de pesos, recursos tan necesarios en estos momentos ahora que inició la etapa de reactivación económica; recursos que se invierten directamente en la realización de proyectos productivos de desarrollo económico, en la promoción y atracción de inversión económica, en atracción turística, capacitación, proyectos de infraestructura, además de proyectos importantísimos como son los educativos y de seguridad.


 El sector empresarial argumenta que ha tendido su mano de muchas maneras e insiste en que no hay otra manera de salir adelante que no sea en equipo, sector productivo y gobierno, sin perder tiempo, pues está en riesgo la economía y por ende el bienestar común.