ANCLADA EN EL VALLE DE GUADALUPE, LA ESTACIÓN DE OFICIOS IMPULSA A PRODUCTORES DE BAJA ESCALA

Por Karla Navarro

Ensenada, B.C.- Fincada sobre lo que en la década de 1940 fue una fábrica de aceite de oliva y aceituna, la Estación de Oficios El Porvenir, popularmente conocida como “La Escuelita”, ha formado a vinicultores del Valle de Guadalupe que hoy cuentan con etiquetas en el mercado.

Alejandro D’Acosta, propietario de la Estación de Oficios, explicó que el proyecto es un contrapeso ante los grandes consorcios que controlan los precios internacionales de la uva.

“Lo que se hace es que tú puedas como agricultor tener la opción de vinificar o vender. En el caso de muchos ejidatarios como Juan Carlos Bravo y muchos otros que le vendían a Domecq, Cetto y estas grandes empresas, empezaron a producir sus propios vinos y generar sus propias etiquetas”, comentó.

La Estación de Oficios ofrece el soporte técnico y los conocimientos para que residentes de El Porvenir y ejidatarios exploren la posibilidad de integrarse a la industria vitivinícola del Valle de Guadalupe.

“Aquí, por ejemplo, nosotros tenemos nuestras propias marcas de vino, nuestras propias etiquetas y, al mismo tiempo, tenemos servicios externos a la comunidad. Lo que podemos decir es que más de la mitad de las etiquetas que existen en el mercado, han nacido de la Estación de Oficios”, afirmó D’Acosta.

Vinícola pública

Desde la Estación de Oficios se produce aceite de oliva, vino, destilados de agave y beneficiado de café, pero originalmente fue concebida bajo el concepto de “vinícola pública”, un lugar donde se comparte el conocimiento sobre los procesos relacionados con la producción vinícola.

Alejandro D’Acosta narra que el proyecto surgió de forma paralela a la vinícola familiar Casa de Piedra, con el propósito de promover diferentes oficios que potencian una agroindustria ligada con los elementos del Valle de Guadalupe.

“Le llamamos vinícola pública porque atendimos a mucha gente, muchas marcas procesaron sus vinos inicialmente aquí, aquí tomaron también la parte académica, que es importante porque es el soporte de los conocimientos que vamos comunicando y moviendo dentro de la misma comunidad”, expuso.
Consideró que la zona fronteriza se ha caracterizado por sus prácticas extractivas y lo que busca la Estación de Oficios es devolver a la comunidad un poco de lo que extrae.

“Es un sistema que está relacionado en una estructura participativa, para lo cual existen diferentes actores que van produciendo su vino a un nivel de baja escala con el soporte técnico y el equipo que tenemos aquí en la estación”, detalló.

Ciclo agrícola

Hace poco más de 20 años que aquella fábrica abandonada en la calle principal El Porvenir fue comprada al ejido para convertirse en la escuelita; de lo que era esa planta, se conserva solamente la producción del aceite de oliva.

Ahora la visión es que el proyecto crezca y siga integrando los oficios de la comunidad para mantener un ciclo agrícola completo.

“Eso quiere decir que la uva es en agosto, en noviembre viene la aceituna y así subsecuentemente los diferentes procesos, para que sea un espacio vivo y no solamente sea cíclico con respecto a la maduración”, concluyó D’Acosta.