LA META DE CRECIMIENTO DEL 4 POR CIENTO CADA VEZ ESTÁ MÁS LEJOS, Y SE CAEN LOS SECTORES DE LA CONSTRUCCIÓN Y MANUFACTURAS

Por Laura Quintero

Ciudad de México.- A punto de terminar el año, los pronósticos de crecimiento para la economía mexicana siguen a la baja. La desaceleración se percibe en casi todos los sectores de la industria, incluso en la manufactura, que hasta hace poco había sido uno de los principales motores que amortiguaron un mayor golpe.

El menor dinamismo de la economía ha hecho que organismos como el Banco Mundial, Moody’s, el Fondo Monetario Internacional y el propio Banco de México hayan recortado sus pronósticos de crecimiento para este año. El promedio de crecimiento que prevén analistas, instituciones, grupos financieros y organismos internacionales se ubica en un 0.7 por ciento para 2019 y en un 1.4 por ciento para 2020.

“Dado el desempeño que hemos visto durante este año, las expectativas para el siguiente tampoco son muy alentadoras”, indicó José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

La desaceleración económica se debe en gran medida a la caída de la actividad industrial. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en agosto, la actividad industrial retrocedió un 1 por ciento, con lo que suma 10 meses consecutivos de bajas; la confianza de los empresarios también merma, pues, en septiembre, en los sectores de la manufactura, la construcción y el comercio sumaron tres meses a la baja.

Héctor Magaña, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, explicó que una de las principales causas de la recesión industrial es el comportamiento desfavorable de la construcción que ante la falta de inversión pública y privada “ha profundizado su desempeño negativo”.

La meta de crecimiento del 4 por ciento promedio al final del sexenio cada vez está más lejos; el crecimiento se ha convertido en uno de los principales riesgos para que la actual administración cumpla lo planteado en el Paquete Económico 2020, y para conseguirlo existe el riesgo de que se efectúen subejercicios del gasto o recortes, comentó Raymundo Tenorio, profesor del Tecnológico de Monterrey.

Motores se desaceleran

En 2019, la manufactura en México ha sido la principal actividad industrial que ha amortiguado la desaceleración económica del país, sin embargo, también ha comenzado a enfriarse.

En agosto, las manufacturas registraron su segundo menor crecimiento en los últimos 16 meses, al crecer sólo el 0.3 por ciento, de acuerdo con datos del INEGI, además de que en el acumulado anual presentan el menor crecimiento de los últimos tres años.

Un reporte elaborado por el CIEN advierte que las manufacturas han quedado como el único componente de la industria que ha tenido resultados aceptables, y será el único que impedirá caídas más abruptas en el desempeño general de la actividad industrial, pero preocupa su desaceleración.

De acuerdo con De la Cruz, la desaceleración en la manufactura refleja la desaceleración de Estados Unidos, ya que los principales rubros productivos vinculados a la exportación registraron tasas negativas o cercanas a cero, incluyendo el automotriz.

Expuso que para evitar que la industria continúe deteriorándose, se requiere destinar una cantidad importante de recursos para que esto permita la reactivación económica, sin embargo, ni la política industrial ni el Paquete Económico reflejan que el próximo año se efectúe la inversión que requiere la economía para que logre repuntar.

Para el cierre de 2019, se espera que la inflación general se ubique en un 3.08 por ciento, aunque a pesar de que esta cifra está muy cerca del objetivo inflacionario del banco central, es insuficiente para impulsar con fuerza el crecimiento económico.

“La debilidad del sector industrial ha llegado a la mayor parte de los estados y al consumo, con ello a un menor bienestar social”, lamentó de la Cruz.