EL BANCO DE LA RESERVA FEDERAL DE NUEVA YORK ASEGURÓ UN ÍNDICE DE PROBABILIDAD DE RECESIÓN PARA MÉXICO DE 31.47 PUNTOS

Por Michel Torres

Rosarito, B.C.- México ha entrado al túnel de la incertidumbre económica, y hoy por hoy tiene que sortear retos externos, pero con repercusión directa como la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las elecciones estadounidenses y la ratificación del T-MEC.

Así lo augura Enrique Quintana, economista con 30 años de experiencia y director editorial del periódico El Financiero, quien aseguró que si para octubre o noviembre el Congreso de Estados Unidos no ratifica el T-MEC “olvídense de él por lo menos año y medio” porque dependerá del resultado en las elecciones presidenciales.

La incógnita constante es si México está al borde de una recesión, por lo que refirió que acorde a los indicadores de probabilidad del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, desde 1970 cada que nuestro país alcanza la cifra de 30 puntos hay recesión.

“Desde los setentas ha sido certero. Hoy estamos en 31.47 puntos, dato más reciente del cierre de julio. Esto quiere decir que hay muy altas probabilidades de que tengamos recesión en los próximos 12 meses”, explicó, pero expuso que ante un mundo tan cambiante en la actualidad hasta los más expertos se equivocan.

Balanza tambaleante en México

En México, detalló Quintana, existen cuatro variables que determinan la marcha de la economía: inversión, consumo, gasto público y exportaciones.
“La inversión total es un desastre con -3.2 por ciento los primeros cinco meses del año; el consumo arrastrándose pero levantando poquito la cabeza con 1 por ciento de crecimiento; gasto público los primeros seis meses un desastre con 4.5 por ciento abajo, exportaciones, lo único que medio nos salva con 3.7 por ciento arriba”, precisó.

Las exportaciones, dijo, son el único motor que funciona para evitar que la economía mexicana se vaya en picada.

Externó que el incremento al salario mínimo impulsó el poder adquisitivo de la ciudadanía, pero en contraparte muchas micro, pequeñas y medianas empresas que sufrieron el impacto en los reajustes salariales.

“El empleo formal va para arriba pero cada vez menos. No se están creando los mismos puestos de trabajo que se habían creado hace unos meses”, mencionó.

El índice de los consumidores ha ido a la baja, puesto que la gente opta por pensar dos veces antes de comprar un bien duradero.

El economista señaló que al gobierno de Andrés Manuel López Obrador “se le olvidó que tiene que hacer obra”, por lo que la caída en la construcción ha sido clave en el declive de las inversiones en México.

“El Aeropuerto de Santa Lucía quien sabe si se haga, el Tren Maya está en estudios, la nueva refinería de Dos Bocas también en estudios, el Tren Transístmico ni en estudios”, comentó.

Indicó que la más reciente encuesta mensual del Banco de México arroja que el 80 por ciento de los inversionistas piensa que es mal momento para invertir en el país.

Pese al panorama, dijo, el presidente ha reconocido que la falta del crecimiento es la asignatura pendiente, pero ahora debe cristalizarlo en acciones.

Factores que evitarían o provocarían la crisis

Finanzas públicas fuertes, la autonomía del Banco de México, y un tipo de cambio estable y flexible pese a altas tasas de interés, refirió Quintana, son factores determinantes que evitarían una crisis financiera en el país.

¿Por qué sí habría crisis? Cuestionó, planteando como posibles detonantes la fragilidad de PEMEX y la guerra comercial.

El peligro de que se pueda “descomponer el sexenio” radica en las calificaciones que dan las agencias Moody´s, S & P y Fitch.

“Fitch ya nos reprobó, ya le quitó a PEMEX el llamado grado de inversión. Si Moody´s baja la calificación en los próximos meses pónganse el cinturón de seguridad. Si la calificación baja en dos de las tres grandes agencias casi de modo automático ordenan: vende todos los papeles de PEMEX que tengas”, explicó, al añadir que tal desventaja implica que el precio de los bonos de la paraestatal se caigan.

En contraparte, las exportaciones no petroleras de México se multiplicaron hasta 9 veces de 1994 a 2019, lo que se traduce en una tasa de crecimiento anual de 8.8 por ciento.

Desde una perspectiva positiva a largo plazo, abundó que el consumo privado se ha incrementado notablemente, con una emergente clase media que cuenta con un poder adquisitivo nunca antes visto, lo que atraerá mayor inversión al país.

El bono demográfico, es un factor que debe ser aprovechado, pues México tiene la proporción de niños y ancianos más baja de la historia del país. Dicha ventaja se contempla hasta el 2025.