Por Michel Torres / Ensenada

Encumbrada en un matrimonio con más de 30 años de feliz unión, Hacienda Guadalupe cumplirá su onceavo aniversario como el proyecto familiar que inició con todo el confort que debe ofrecer un hotel boutique, seguido después por las delicias gastronómicas de su restaurante, y consolidado finalmente por una  vinícola que ofrece una elegante gama de sabores para todo paladar.

Así, Hacienda Guadalupe se convierte en un espacio donde el abrazo de un clima acogedor, el verde paisaje de la naturaleza, el arte del sabor y la calidez humana se conjugan para brindar una plenitud de experiencias.

El lazo matrimonial de Gabriela Melchum y Daniel Sánchez, que además fungen como copropietaria y director general, respectivamente, sonrientes y ávidos de compartir, reciben y guían calurosamente a sus visitantes.

Daniel detalló que el hotel está enfocado en un público adulto, al ofrecer las más amplias comodidades en 16 habitaciones, todas con vista al valle y con una cama king size, cobijada por sábanas de 300 hilos.

El baño cuenta con productos derivados de los jardines del lugar, como shampoo de lavanda, jabón de vino merlot o crema de romero, con aromas que incitan a disfrutar y relajarse.

“Tenemos un lobby muy grande donde el huésped después de recorrer el tour vinícola, llega y se siente como en su casa. Tenemos sala y una chimenea muy grande que prendemos en invierno”, comentó Daniel.

Con cinco años de experiencia como chef, Gabriela mencionó que en el restaurante los visitantes disfrutarán desayunos tradicionales mexicanos servidos en grandes porciones, así como comidas hechas con productos regionales como el pulpo, pescado, codorniz, entre otros.

“Todo está hecho aquí en casa con ingredientes naturales, inclusive las hierbas con las que sazonamos nosotros las deshidratamos. Consumimos también productos de la región para fomentar la cocina sustentable”, explicó.

Pato al chocolate, pulpo en costra de chicharrón, sope de lengua, mole pipián, esquite con tuétano con un toque de chile habanero, son algunos de los exquisitos platillos a probar.

La pasión por el vino, nació en Gabriela y Daniel al radicar algunos años en el vecino estado de California, y para completar su gama de servicios se decidieron por construir su propia vinícola.

Gabriela detalló que primero producían 700 cajas de vinos, únicamente para consumo en el restaurante, pero conforme se amplió el proyecto de la vinícola la producción aumentó a 2 mil cajas.

“Las siete etiquetas que hacemos: un vino blanco chardonnay, un chenin blanc y hacemos tres monovarietales tintos (merlot, cabernet sauvignon, nebbiolo), además hacemos dos mezclas, el Gaby Rosé y una mezcla de tintos que se llama El Caporal”, comentó Daniel.

Los vinos monovarietales fueron bautizados con el nombre de Melchum, apellido de Gabriela con orgullosa descendencia maya.

“Es vino hecho por mexicanos en una vinícola mexicana con mucha raíz mexicana”, expresó Gabriela con gran distinción.

Gaby Rosé es un vino refrescante con intenso aroma de frutos rojos, versátil y de fácil degustación; El Caporal es un vino tinto joven, con cinco meses en madera, con notas potentes pero identificables como café, ciruela, tabaco y cacao.

“El Caporal y Gaby Rosé fueron catalogados como parte de los 33 mejores vinos mexicanos por Cava, una revista muy influyente en México”, mencionó Daniel con entusiasmo.

El Melchum Chardonnay 2017, obtuvo dos medallas de oro, una en el certamen Ensenada Tierra de Vinos 2018 organizada por la UABC; la segunda en el Concurso Mundial de Bruselas, edición México, celebrado en la ciudad de Querétaro.