CON 35 AÑOS DE VIGENCIA SE MANTIENE COMO UNO DE LOS NEGOCIOS MÁS REPRESENTATIVOS DE ENSENADA

Por Nicté Madrigal / Ensenada

A casi 35 años de su fundación, el Restaurante Las Cazuelas se mantiene en la lista de los negocios tradicionales de Ensenada.

A pesar del crecimiento de la oferta gastronómica en este puerto, el trabajo y la dedicación de las familias Ochoa-Barbosa sostienen un negocio estable y en crecimiento.

Mario Ochoa Pineda relató que el 24 de julio de 1984 marcó el inicio del restaurante Las Cazuelas.

“Era un localito de madera con muchas carencias (…) tenía techo de cartón, ventanas de aluminio y cortinas de tela”, recordó.

El espacio había sido ocupado por Carnitas Uruapan, justo en lo que entonces era el final del Boulevard Costero.

Decidieron usar las mesas que estaban en el lugar y forraron las bancas que posteriormente sustituirían por sillas.

“Lo que valía era que tenía un permiso de restaurante bar. Iniciamos en sociedad con Kike Gutiérrez. Él tenía experiencia en desayunos y yo en comidas y cenas”, comentó Ochoa Pineda.

También se sumó Alejandro Barbosa, quien entonces era líder sindical y, más tarde, lograron ampliar sus instalaciones luego de comprar el predio que actualmente ocupan.

Mario Ochoa consideró que su trabajo en el Rey Sol ―el restaurante francés que suma siete décadas operando― fue fundamental para su formación dentro de la industria gastronómica. Previo a esto limpiaba pacas de algodón.

“Un día pasé por el Rey Sol y pregunté si tenían trabajo para mí. Me pidieron presentarme al siguiente día con pantalón negro y camisa blanca. Empecé a trabajar de garrotero. Luego de cuatro años, me fui de recepcionista de El Cid y posteriormente me hice cargo del bar del mismo hotel”, mencionó.

Mario Ochoa suma en su experiencia el haber montado su propio negocio: El bar Queso, Pan y Vino. También dio clases de Alimentos y Bebidas de CET-74 (institución recién abierta).

A cuatro años de la inauguración de Las Cazuelas, en 1988, las familias le apostaron a la operación de una discoteca que años más tarde decidieron cerrar por considerar que se estaba “contaminando”.

El empresario narró que incluso surgió un slogan que decía: “Vamos a las Cazuelas donde las mujeres van a quemarse y los hombres a pescar”.

Ese espacio se convirtió en salones para eventos que actualmente funcionan con una capacidad de 240 personas, además de las 120 del restaurante.

Al tiempo, la ciudad enfrentaba una crisis por el embargo atunero y el caso Brisamar (que ocasionó la ruina de miles de familias por operaciones fraudulentas). Sin embargo, el restaurante se sostuvo.

A lo largo de su historia se hicieron acreedores a distintos premios en competencias como la Feria Internacional del Marisco y el Festival del Hongo.

El restaurante Las Cazuelas sigue a cargo de las familias Ochoa-Barbosa.

Gracias al trabajo de 37 personas, abre sus puertas desde las 7:00 horas para ofrecer un amplio menú que incluye platillos tradicionales, así como especialidades de la casa.

Entre los favoritos se cuenta la machaca de mantarraya, el filete de calamar, la machaca de pescado, chilaquiles, sopa Ensenada (la crema de mariscos), los camarones cazuelas rellenos de langosta, así como tortillas recién hechas. Todo acompañado de la cálida atención de los empleados y propietarios.