Ensenada, B.C.- La empresaria Gricelda López narra su viaje a través de la industria vitivinícola.

La vitivinicultura, una actividad tradicionalmente dominada por hombres hoy muestra a la mujer entre sus protagonistas como sinónimo de creatividad, sensibilidad y templanza.

En la lucha femenina para ganar terreno en esta industria, la preparación, dedicación y también la persistencia han sido parte de sus armas.

Además, pasaron de las plantaciones y la supervisión en la parte del proceso de vinificación, a encabezar grandes firmas y tomar el riesgo de emprender y montar pequeñas y medianas empresas.

Mujeres como Gricelda López González empatan la producción de vino con la academia. Ella actualmente es coordinadora del área de viticultura y enología de la Escuela de Enología y Gastronomía de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Su formación inicial se enfocó en la biología; su primer asomo a la vitivinicultura fue cuando, en el último semestre de la carrera, tomó como materia optativa la de enología, impartida entonces por el doctor Víctor Torres Alegre, uno de enólogos más reconocidos a nivel internacional y juez técnico del Concurso Internacional Ensenada Tierra del Vino.

Como muchos de los egresados, Gricelda López tuvo que laborar en un área ajena a su profesión.

“Trabajé en la industria alimentaria por 17 años. Me dediqué mucho a todo lo relacionado con inocuidad alimentaria. Posteriormente, me fui a tomar cursos de vinificación y química del vino a la Universidad de California, en Davis”, relató.

Al llegar el año 2000, decidió asociarse con otra persona, con quien fundó una empresa llamada “Vinos Santa Úrsula”.

“Como toda relación, llegó un momento en que los intereses cambiaron y rompimos la sociedad, y, desde hace cuatro años, decidí iniciar con Vinos Ugarte. Ha sido lento. La situación es difícil y la docencia me limita el tiempo”, expresó.

Como parte de su preparación decidió hacer una maestría en administración en el Instituto Tecnológico de Tijuana. Posteriormente cursó una maestría en producción Agrícola, en San Quintín, para reforzar sus conocimientos en la vitivinicultura.

Actualmente imparte distintos módulos de Enología, además de Vinificación, Nuevos Proyectos y Armonización.

“Me gusta llevar a los estudiantes al campo, que vean todo lo que se hace en la vinícolas, que conozcan las zonas geográficas, el panorama en México, la historia. Me gusta que tengan el concepto completo porque estamos en un área donde domina esta cultura y va muy de la mano con la gastronomía”, relató.

Grandes esfuerzos, grandes logros

En 2016, la maestra Gricelda, quien también es egresada de la primera generación de la Especialidad en Viticultura y Enología de la UABC, participó en el Concurso Internacional Ensenada Tierra del Vino.

Entre 350 etiquetas de distintos países y un jurado integrado por 28 jueces internacionales, de Estados Unidos, Chile, Argentina, Brasil, Italia, España y México, otorgaron la única Gran Medalla de Oro a Ugarte, una de las etiquetas de Griselda López.

“Es un Tempranillo 2011, con uva del Valle de Guadalupe con mezcla de uva del Valle de San Vicente. Estuvo casi 18 meses en barrica americana (del bosque de Minnesota y de Filadelfia). En 2016, un Tempranillo 2009 obtuvo medalla de oro”, celebró.

Actualmente produce “Tintos”, una mezcla de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Petit Sirah. Aunque con Vinos Santa Úrsula alcanzaron una producción de 3 000 y con Ugarte llega a las 700 cajas por año. Para su elaboración, renta instalaciones en Vinisterra y cuenta con una bodega en la delegación de El Sauzal.

“Hacer vino es muy liberador, te relaja… para mí, es terapia ocupacional”, expresó.

Pese a que una de las grandes amenazas para industrias como la de vino es la escasez del agua, Gricelda López consideró que la vitivinicultura de la región tiene un buen futuro.

El recurso hídrico es limitado, por eso debemos ver cómo vamos a adaptarnos, a identificar los varietales más resistentes, incluso injertos y adaptaciones, a dosificación del agua. Seguramente habrá especies que van a desaparecer, pero otras se van a adaptar. Se dice que todavía hay futuro en la industria del vino en Baja California”, concluyó la destacada empresaria de la industria vinícola.