En México, ya se reconoce tanto en el sector privado como en el público, que estamos en una enorme lucha con muchos otros países por atraer talento a nuestro país. En el caso del nacional, no dejarlo ir y fomentarlo. En el caso del extranjero, dejando que se dé en el marco de; primero la industria maquiladora y después en el de INDEX, facilitando “Centros de Diseño e Ingeniería” dentro de las empresas, y no aplicando la muy anticuada y nacionalista Ley Laboral. Lo anterior, dentro de un marco de programas de fomento e impulso sin una capacidad financiera suficiente para que “lo mejor del mundo” venga y/o se quede.

 

¿Estamos haciendo algo que hace sentido? ¿Existe una estrategia formal?

¡La respuesta es no! ¿Qué se puede hacer?

 

En Desarrollo Económico de Tijuana, hemos detectado una oportunidad para fomentar la transferencia de conocimiento y la innovación tecnológica, a la vez que un desarrollo económico que fomentaría prosperidad a toda la frontera mexicana en un inicio y al resto del país en el mediano y largo plazo, abriendo las puertas y apoyando a que talento extranjero trabaje en México contratado por empresas extranjeras o nacionales en un programa que facilite su residencia y nacionalización como ciudadanos mexicanos.

Los retos de carácter legal por atender serían tres. El primero es crear una fórmula de estancia que facilite que el talento extranjero y sus familiares tengan un camino que los lleve a la ciudadanía. El segundo, lograr que las empresas extranjeras puedan importar dicho talento junto con equipo de investigación y desarrollo para operar en México. El tercero es el crear en la Ley Laboral una excepción al Artículo 7, facilitando a las empresas importadoras de talento el no estar obligadas a la regla de contratar a un extranjero por cada 9 mexicanos.

¿Qué facilitaría el éxito de este programa? Seguridad jurídica a través de un decreto emitido por la autoridad para los participantes, dando certidumbre jurídica a las empresas e individuos que vendrían a residir en el país, y que México obtenga un beneficio significativo que podría darse de la siguiente manera:

1) Si por cada 9 extranjeros las empresas estarían obligadas a contratar a un profesional mexicano y elevar su nivel profesional; a la vez que, cada talentoso extranjero donara de su tiempo (pagado por la empresa extranjera) a Universidades y Centros de Investigación y Desarrollo Mexicanos, se generarían 120 horas anuales en programas para transmitir conocimiento.

2) El estado de California es el mayor importador de talento a Estados Unidos. Los salarios que perciben son en promedio de 90 mil dólares al año, si se atrajera talento a la frontera mexicana con salarios de 40 a 60 mil dólares al año, podría representar una significativa derrama económica regional ya que éstos gastarían un 90 por ciento de sus ingresos en vivir en la región.

3) Al facilitar que empresas y/o instituciones de investigación y desarrollo puedan instalarse en México sin restricciones de importación de talento, como las que ya se empiezan a dar en Estado Unidos.

4) Quizás veríamos un crecimiento significativo a mediano plazo en nuevas empresas establecidas en el país como resultado del emprendimiento endógeno que llevaría consigo la atracción de talento. A su vez creando un ecosistema alentador para los emprendedores nacionales que conllevaría a una mayor inversión nacional.

 

¿No creen que ya es momento que se haga algo serio?

No se preocupen, ya lo estamos tratando de hacer.

 

* David Mayagoitia es Director de Ingeniería Inmobiliaria Industrial (IN3) y preside Desarrollo Económico de Tijuana. Correo: presidente@tijuanaedc.org