Ensenada, B.C – En el marco del XXV aniversario del concurso, jueces internacionales evaluaron 330 etiquetas.

En 1988 pequeños productores vinícolas de Baja California y el Club de Leones de Ensenada, decidieron desarrollar distintas acciones para promover el vino mexicano.

Entonces surgieron las Fiestas de la Vendimia, y posteriormente conformaron la Cofradía del Vino de Baja California, desde donde, en 1993, se organizó el primer concurso internacional de vinos en México.

Esta iniciativa de ciudadanos visionarios como Hans Backhoff Escudero, Fernando Martain, Blanca Rosa Acosta Curiel o Víctor Manuel Torres, se convirtió en el Concurso Internacional “Ensenada Tierra del Vino”, que organiza la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

Fue en el 2007 cuando la Asociación de Vinicultores de Baja California, buscó que una institución organizara la competencia de vinos nacionales e internacionales, y cedió los derechos del concurso a la máxima casa de estudios.

Este 2017, en su XXV edición, 26 jueces internacionales evaluaron 330 etiquetas de vinos de Estados Unidos, México, Brasil, Argentina, Chile, España, Italia, Francia y Croacia. Como resultado, otorgaron 97 Medallas de Oro y Plata.

Vinícolas de Ensenada: como Adobe, las Nubes, Viña de Frannes, Retorno, El Cielo, Vena Cava, Valmar, Relieve, La Lomita, Pedro Domecq, Vinícola Regional, Corona del Valle, Vinos Emevé, Monte Xanic, Vinícola Torres Alegre y Mundano, entre otras, fueron premiadas por la calidad de sus vinos.

Durante la ceremonia de inauguración a cargo de la vicerrectora, Blanca Rosa García Rivera, la doctora Isabel Mijares y García Pelayo, destacó que “nunca ha habido tan buenos vinos como ahora. La calidad es mayor y la evaluación es más complicada”.

Detalló que el concurso que se organiza a través de la Escuela de Enología y Gastronomía, es respetado porque siempre se ha hecho con una enorme limpieza.

“Tiene los niveles técnicos de cualquier concurso internacional, viabilidad y limpieza”, aseveró la enóloga española.

Evaluación

Aunque hace más de dos décadas, parte de los resultados eran primeramente plasmados en una hoja escrita a mano y sumas matemáticas, luego se trabajó con una hoja para cata, con un formato de Estados Unidos.

Más tarde, se integró un sistema diseñado por el Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (Cicese), hasta llegar a la creación del software Vinum, a cargo de alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UABC.